Miércoles, 20 de septiembre de 2017
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La mujer y el vino en la literatura
 
Se incluye a continuación un fragmento del Discurso de Ingreso de María Rosal en la Real Academia de Córdoba, sobre la misoginia en los textos literarios, en un recorrido a través del hilo conductor del vino y de la distinta consideración social que merecen quienes lo beben, según sean hombres o mujeres. Este discurso fue publicado por la Real Academia de Córdoba y posteriormente por el Ayuntamiento de Montilla.
 
La historia de la misoginia y la de nuestra cultura se confunde y entrelaza. La misoginia ha estado presente en la vida y la Literatura como reflejo de múltiples condicionantes sociales, políticos, ideológicos..., históricos en definitiva. La encontramos en la Biblia, en los textos de los Padres de la Iglesia y los teólogos medievales, en los sermones, en los textos jurídicos, filosóficos, médicos; la ha recogido la literatura culta y la popular, las coplas, el refranero, los romances, los proverbios, los poetas, las colecciones de cuentos, el teatro, la novela, el ensayo, las obras sancionadas por el canon en definitiva que han transmitido la visión androcéntrica del mundo con el consiguiente retrato desdibujado y deformado de las mujeres.
[…]
   
Está claro que la literatura ofrece la visión de quien escribe, sea propia o apropiada, transgresora o aceptada del imaginario cultural de la época y el lugar en el que se inscribe, como esta copla que alude a la diferencia social del beodo.
   
 
Cuando un pobre se emborracha
con un rico en compañía,
lo del pobre es borrachera
y lo del rico alegría.
   
Igual podríamos decir de las mujeres. Pues si miramos bien, sólo en el Refranero encontramos múltiples ejemplos de la distinta consideración social que adquiere la borrachera, según el sujeto que la porte. De manera que, aunque hallamos casos en los que la melopea es denostada en cualquier persona, -S. Pablo en su Carta a los Efesios: “Y no os embriaguéis con vino, en lo cual hay desenfreno-, son más abundantes y agresivos aquellos que la afean en la mujer. Así: “El hombre guapo ha de oler a vino y a tabaco”, “Por borrachera más o menos ninguno pierde casamiento”, mientras que en el caso de las mujeres, aunque encontramos “Sopa en vino no emborracha, pero alegra a la muchacha”, cuando la ingesta de vino se convierte en algo serio, similar al varón, el Refranero no duda: “Para la mujer borracha, el mejor remedio es la estaca”.
   
   
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