Sábado, 18 de noviembre de 2017
Presentación
Curriculum
Críticas
Hemeroteca
Publicaciones
Galería de imágenes
Enlaces
Contacto
 
   
VOLVER A EMPEZAR
   
Después de los desmanes gastronómico-navideños volvemos a empezar la tarta del año con la segunda porción de tarta del curso escolar. Casi nos habíamos olvidado de esos locos, que decía Serrat, bajitos, -eran otros tiempos-. Ahora gracias al yogurt y a los esfuerzos de los progenitores se nos están convirtiendo en cuerpos musculosos caídos con frecuencia sobre los pupitres como sí algún dios desconocido los hubiera arrojado del andamio celestial de la musaraña. Y allí están tan ricamente, adoptando la postura del sofá y la de la videoconsola, con la neurona adormecida, en barbecho para mejores ocasiones. Mientras, los ingenuos profesores y profesoras se afanan en transmitirle aquello de cultura y educación y formación y esa cosa extraña de valores que huele a chamusquina y que es una música que muchos tocan, pero que pocos conocen la letra. Y así volvemos a empezar, con la testarudez de lo cíclico. ¿Que el niño no te escucha? Pues se le hace una adaptación curricular administrativa y significativa. Que el texto que a ti te parecía con tanta chispa y que llevas primorosamente fotocopiado y cortado, listo para su deglución, a la niña se le atraganta. Pues nada, dieta blanda. Se desmigajan las palabras y se les muestra el meollo del asunto y todo el mundo dice amen a tus comentarios y te quedas con la intriga de si será por convencimiento o para que no insistas y con la sospecha terrible de lo fácilmente que podría alguien -si quisiera-  manipular a estos hermosos cachorros que a fuerza de mimos y cuidados estamos entonteciendo y convirtiendo en criaturas moldeables por cualquier fanatismo. Sin capacidad crítica por falta de ejercicio neuronal que es un ejercicio como otro cualquiera y que, si no se usa, produce atrofia gravísima, una suerte de astenia para la vida
   
Volvemos a empezar con la fe del mulero apostillada en el surco. Con programaciones renovadas y adaptadas, con la esperanza escayolada y con la mosca detrás de la oreja. Mientras tanto nuestros retoños crecen lustrosos, descansan de los desmanes de las vacaciones en la realidad virtual del aula. Y los profesores iniciamos esperanzados el régimen garantizado de adelgazamiento que supone la lucha diaria con los titanes de la ESO.
 
Volver al listado de artículos
 

 

 
© 2007 María Rosal