Sábado, 18 de noviembre de 2017
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ROBOCOP  O LAS FERIAS DEL LIBRO 
   
Pasó la Feria del Libro de Córdoba y apenas encontró nada. Buscaba poesía y los pocos títulos que le interesaron eran de amigos cordobeses que quedaron en enviárselos a casa. ¿Dónde estaban las novedades editoriales a nivel nacional o internacional? Tuvo paciencia. Pensaba dar una vuelta por otras ferias andaluzas. Fue a Granada. Era una mañana de domingo que anunciaba el verano. Expectación íntima en la búsqueda de aquel título insospechado. Las casetas, remolonamente alineadas en el reducido espacio de Puerta Real, empezaban a levantar sus persianas. Todo por descubrir. Se dejó llevar. Al principio no preguntó por nada ni por nadie. Sólo los títulos que saltaron a la vista aunque procuró ubicarse en el inencontrable rincón de la poesía. No se desanimó. Sorteó relucientes lomos de enciclopedias, saltó de puntillas sobre libros de autoayuda, tropezó con el muro insoslayable de las plumas locales. Nada. Continuó animosa acompasando el cuerpo a los acordes de la Granada de Albéniz. Aún le faltaban un tercio de las casetas y empezó a desesperarse. Sería posible no encontrar una modesta sección de poesía en toda la feria. Continuó con recelo. Más autoayuda. Preguntó. Le ofrecieron un grueso tomo de poemas en español de todos los tiempos. Buscaba novedades. Le comunicaron que las novedades estaban en Madrid y que aquí no habían llegado todavía. Era una hermosa mañana de primavera y no quiso desanimarse. Envalentonada por la música de pasodoble cambió de tercio y le preguntó a la chica por los cuentos de Nabocov.  Ella, consultando profesionalmente su lista, respondió: “Lo siento, no tenemos  los cuentos de ROBOCOP”.
 
Caminó despacio. Pensó que no debía ser lo mismo vender libros que vender melones. Pero alejó toda filosofía negativa de su mente No era cosa de estropear una hermosa mañana de primavera. Y se resignó de la peor manera: hojeando un manual sobre las claves del armario femenino. Comprendió la importancia de hacer bien una maleta o el perfil de la embarazada moderna. Se compró un volumen ligero de cocina rápida y decidió esperar a que los amigos le envíen los libros a casa. También está pensando ir a Madrid.
 
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© 2007 María Rosal