Sábado, 18 de noviembre de 2017
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LA PIEDRA FILOSOFAL DE HARRY POTTER
   
Harry Potter cabalga de nuevo. Planea a lomos de la escoba supersónica del éxito depositando El Cáliz de fuego en los estantes de miles de librerías. Harry Potter es el Manolito Gafotas de los ingleses. Pero, aunque comparten gafas y capacidad de seducción, el mundo mundial de tan destacados infantes es bastante diferente. Así, mientras los padres del inglesito han perecido en una muerte épica contra el mal, los del zagal ibérico laboran en la ardua épica de la cotidianidad. El héroe español vive en Carabanchel Alto, que es como decir el barrio de ahí al lado. Potter habita en los laberintos curriculares de la Escuela de Magia de Hogwarts que no es lo mismo que el otro barrio, pero casi. La construcción del Gafotas refleja la larga tradición realista de la literatura española desde La Celestina a Lázaro de Tormes. Harry evita el conflicto con la realidad por la vía de escape de las soluciones mágicas.
 
Todo lo que rodea al fenómeno Potter se ha convertido en mágico. Además, a una, que ya no sabe ni rellenar un impreso sin ordenador, le causa admiración saber que el libro se ha escrito a mano. Y se ha escrito en un café -como lo hacía Ramón Gómez de la Serna, Bretón o Valle Inclán- en el café Nicolson de Edimburgo donde sus admiradores peregrinan y la autora concede entrevistas. Harry nace con un pan debajo del brazo, que es cómo debería nacer todo hijo de vecino y se ha convertido en el hado padrino de su madre literaria tocándola con la varita mágica de la abundancia. Hary Potter es un héroe extranjero, bien recibido por las mentes bienpensantes y ferrusoladas que no temen que su influjo cultural y anglosajón contamine el discurrir neuronal patrio porque llega bendecido por la pela. Pero sin duda lo que más llama la atención es cómo la literatura puede convertirse en gran fenómeno de masas si sabe aderezarse con los ingredientes mediáticos del marketing. Vivimos tiempos globales y descabellados. Mientras que Harry vende más de 30 millones de copias y ha sido traducido a 31 idiomas, nos enteramos de que una editorial inglesa adelanta 700 millones de pesetas por la primera novela de un escritor novel que promete. Y aquí, más cerca, el Planeta se anuncia con 100 millones por barba, viento en popa a toda vela.  ¿Quién da más?
 

 

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© 2007 María Rosal