Sábado, 18 de noviembre de 2017
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GRAN FAMILIA
   
Cuando nos preguntamos si el sistema educativo, con Selectividad o sin ella, será capaz de solucionar sus problemas y acabará sabiendo cómo encaminar al personal hacia el conocimiento y el ejercicio de posturas cívicas críticas y solidarias, no puede menos que sorprendernos no sólo la escasez de programas culturales en las televisiones, sino la gracia pinturera que despliegan en el desprecio de la propia cultura. La verdad es que una se sorprende de la enconada labor que realizan en pos de la formación intelectual de los espectadores los lúcidos cerebros encargados de la programación televisiva. Por ejemplo. Enciendes  el aparato y tropiezas con aquella casa donde unos jóvenes se afanan en el debate filosófico de las más altas consideraciones metafísicas. Admiran sus grandes preguntas existenciales. Los chicos y chicas de esta casa de ventanas abiertas al voyeurismo existencial se debaten entre los grandes dilemas que afectan al ser humano: ¿Me acuesto o me levanto? ¿Me rascas la espalda o me rasco el pie derecho? Ser o no ser. That is the question. Con todo hay quien llega a más. Y en un alarde de pensamiento altamente elaborado comenta: “Mis amigos son hijos del asfalto, han estudiado en colegios de pago y hacen golf... no lo han tenido todo en esta vida.” O “Ahora ya soy un cutre famoso”.
 
Con el público interesado en semejantes elucubraciones, el poder puede dormir tranquilo. Estamos adormecidos, anestesiados, embobaliconados con la superchería nacional. Si todo lo que preocupa en este país son los eructos de los habitantes de Gran hermano o las gracietas de Paco Martínez Soria, el poder puede seguir asentando sus posaderas sobre ciudadanos espongiformes y aborregados que no se tomarán la mínima molestia de pensar.
 
Tampoco consuela enterarnos de que junto a Gran Hermano, algunos de los programas mas vistos son: Academia de baile Gloria o Lina Morgan y Saeta de Ruiseñor, película protagonizada por un inverosímil y añejo niño prodigio que se proyectó en el no menos rancio Cine de Barrio. Como ven esto de la televisión es una Gran Familia de la que es necesario emanciparse cuanto antes.
 



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© 2007 María Rosal